Dos amores y medio - Capítulo 6

Más tarde en la noche llovía a cantaros, la nieve había cesado dejando atrás una fuerte lluvia de agua fría que difuminaba con un color gris aquella lujosa casa al norte de la ciudad, las puertas se abrían dejando a su paso un as de luz el cual invadía la figura de un mojado Adrián, estaba en casa. Al entrar al vestíbulo su fiel amigo, Pastor Alemán, Dex lo saluda corriendo hacia él y colándose entre sus pies.


¿Quienes somos?

Adrián toma una toalla secando su pelo, da un vistazo en la casa… La cocina, la sala de estar, la biblioteca, pero no hay ni señales de Lucy mas que la TV encendida la cual no se escuchaba debido al ruido provocado por la lluvia, y trozos de comida sobre el sofá, esto preocupa un poco a Adrián, su primer pensamiento fue “se ha ido” pero no desesperó y siguió buscando, “¿Lucy? ¿Estás hay?” decía Adrián mientras recorría la casa, era casi imposible que su voz atravesara las fuertes tronadas de un cielo tan furioso, eso fue hasta que su amigo Dex se sentó en frente de una puerta señalando su interior, aquella puerta llena de recuerdos la cual no estaba acostumbrado a frecuentar. Adrián se acercó a la puerta y girando el pomo aplicando un poco de fuerza más de la normal la abrió lentamente. Un vistazo rápido deja ver el reflejo inmediato de un espejo colgado en la pared y la cara preocupada de un joven, a la derecha una pared pintada de color rojo vino con cuadros fotográficos doblados ligeramente efecto de la gravedad que cae sobre ellos. Debajo de estos una cama grande de marcos de madera y entre sus sabanas de discernía la figura de una joven chica durmiente que, Adrián por un segundo confundió con un recuerdo del pasado, no pudo ignorar aquel “déjà vu”, suspiró de alivio, acercándose a la cama se sentó a un lado de ella, al mirarla un impulso llevo su mano a la cabeza de Lucy, en ese momento mientras acariciaba su pelo, un recuerdo entristecido lleno por completo su presente, haciendo brotar de sus ojos lagrimas de dolor, angustia y desesperación. Lucy abrió los ojos y dijo “Adrián…” entonces saltó hacia él haciendolo caer en la cama, golpeando su pecho.

– ¡Eres un idiota! ¿¡Porque me dejaste sola todo el día!? ¡Estaba asustada! Lucy tardó varios segundos en darse cuenta de que Adrián no reaccionaba a sus pequeños y débiles golpes, miró a su rostro, vio como derramaba lagrima, tras lagrima sobre sus mejillas.

 

– ¿Adrián? ¿Estás bien? Fueron las preguntas de Lucy al ver como Adrián tirado en la cama miraba hacia el techo perdido entre sus lágrimas y pensamientos.

– Sabes Lucy -le dijo Adrián a Lucy mirándola a los ojos-, me traes tantos recuerdos…

– ¿Recuerdos? -dijo Lucy fijando su mirada a otro lugar un poco avergonzada- ¿De qué hablas? Si apenas nos conocemos… Perdóname por golpearte, pero eres un idiota, además, no sabía que te dolería tanto.

 

Adrián dibujó una sonrisa en su rostro y la miro de nuevo, haciendo que las mejillas de Lucy se tornen de un rozado abundante, entonces se levantó.

– ¿Quieres comer? –dijo él.

– ¡Si! ¡Claro! ¿No es obvio? -Respondió Lucy entusiasmada.

– Entonces vamos -dijo Adrián extendiendo su mano hacia a ella.

Lucy tomo la mano de Adrián para levantarse de la cama, entonces los dos salieron de aquella habitación y se dirigieron a la cocina, cuando llegaron Adrián comenzó a preparar algo para comer mientras Lucy lo observaba, no pudo contener las ganas de preguntarle algo que la tenía intrigada

– Oye Adrián… -dijo ella.

– ¿Si? ¿Pasa algo? Si quieres puedes esperar viendo un rato la TV.

– No, no es eso, es que… -Dijo Lucy deteniendo sus palabras.

– Dime, no tienes que contenerte conmigo -dijo Adrián mientras le lanzaba una agradable sonrisa.

Lucy lo dudó un segundo, entonces preguntó.

– Esto… ¿Qué te paso en la habitación? Estabas llorando…

– Ah, eso… -Dijo Adrián pensado por un segundo mira hacia el techo.

– Sólo estoy feliz de que estés aquí -dijo sonriendo.

Lucy estaba tan apenada que lo único que se le ocurrió decir fue

– ¡Eres un tonto!

Y salió corriendo de la cocina.

– ¿Y ahora qué le pasa a esta chica? -Pensó Adrián mientras reía.

Pero no le dio mucha importancia y continuó preparando la cena para los dos, cuando terminó, se dirigió a la mesa con la comida, en ese momento se dio cuenta de que Lucy no miraba TV si no que estaba sentada ansiosa esperando en la mesa.

– Es la primera vez que comemos juntos, ¿no? -Dijo Adrián colocando los platos sobre la mesa, pero Lucy no dijo nada, sólo espero a que se sentara para empezar a comer.

 

Mientras comían Adrián comentó que volvería a la universidad.

– Pero claro, tú no sabias que estaba en la universidad -dijo-, pues la abandoné hace un tiempo por problemas personales, ¿y tú? ¿Estudias en algún lugar? -Preguntó Adrián mientras la miraba y sonreía.

Era un poco difícil hablar con el ruido de la lluvia por lo que tenía que subir un poco la voz.

Lucy lo pensó un buen rato mientras miraba a Adrián, y después a la comida con tristeza.

– Supongo que ya no estudio en ningún lugar -dijo.

– ¿Ya no? Entonces si estudiabas… Tus padres deben estar muy preocupados buscándote.

– No tengo padres, -dijo Lucy mirando hacia abajo.

– Entonces tus familiares, debe ser muy estresante para ellos.

Adrián no completó la frase cuando Lucy dijo gritando:

– ¡No tengo a nadie! ¡Soy adoptada! ¿¡Está bien!? No conozco a mis padres y mis padres adoptivos nunca me quisieron sólo me tenían por obligación -Decía mientras sus lágrimas brotaban a cantaros de sus ojos cayendo sobre la poca comida que quedaba en el plato.

En eso Adrián se levantó de la silla, fue hacia a ella y la abrazó.

– Está bien -le dijo mientras ella lloraba profundamente en sus hombros.

 

Entonces como si se detuviera una tormenta de repente…

– Quiero dormir -dijo Lucy a través de los hombros de Adrián.

– Está bien, pero no te quedaras aquí esta noche, vamos te llevaré a una de las habitaciones.

 

Adrián llevó a Lucy a una de las habitaciones de arriba, subiendo por las escaleras los crujidos de la vieja madera no se escuchaban producto de las fuertes ráfagas de viento y lluvia que aun azotaban toda la ciudad. Cuando llegaron allí Lucy saltó a la cama casi de inmediato, tapándose de pies a cabeza con las sabanas. Encenderé la calefacción dijo Adrián acercándose al calentador y girando una llave. Entonces se sentó a un lado de Lucy, “aquí vamos otra vez” pensó.

 

– Oye, lo siento mucho lo de tus padres, sé que no es un tema muy cómodo para ti, pero para mí es importante que sigas estudiando, si te quieres quedar aquí entonces tendrás que estudiar, y para eso tienes que hablar con tus padres adoptivos, sólo piénsalo. Dulces sueños -concluyó Adrián mientras salía cerrando la puerta tras él, entonces aquel chico de aspecto fuerte e inquebrantable caminó hacia la escalera y se sentó en el ultimo escalón, colocando la cabeza sobre sus rodillas y cubriéndola con sus brazos, rompió a llorar.



Sobre MundoJz

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