Dos amores y medio - Capítulo 7

Era la primavera más hermosa que yo había visto en toda mi vida, los árboles eran más verdes de lo habitual, el cielo era más azul, las flores eran más lindas y el olor a pureza era totalmente indescriptible, seguro tú también te acuerdas de aquella primavera tan hermosa, cursábamos el último grado de la secundaria, estábamos en clases diferentes en ese entonces ya te habías tomado el tema de los exámenes muy en serio, no era común en ti, siempre tan poco ansiosa y despreocupada.


Clan-Destino

Un día en el receso mientras tú estudiabas yo salí a comprar algo de comer tan hambrienta como siempre, fue entonces cuando en medio del pasillo me topé con un chico con quien había hablado en varias ocasiones en los pasillos de la escuela, él era increíble, muy amable y bastante atractivo tengo que señalar, nos conocimos unos días antes en la cafetería de la escuela, aunque yo sólo sabía su nombre era bastante fácil ver a través de sus ojos. Él se acercó y me saludó con un abrazo, eso me puso bastante nerviosa, empecé a decir cosas estúpidas, y eso le causó bastante gracia, eres adorable me dijo, en ese momento yo estaba roja como un tomate, no podía tan siquiera hablar no sé como acepté cuando me invitó a almorzar con él, sólo sé que antes de darme cuenta estaba sentada con él en una de las mesas del patio trasero. Hablamos mientras comíamos, el me hizo reír bastante, su sonrisa era un sueño, perdí el paso del tiempo, lo segundo que escuché fue la campana avisando que tenía que volver a clases, no sé, pero por algún motivo que aún desconocía me sentía triste por separarme de aquel chico. Volví a clases, y el día transcurrió normal y un tanto aburrido como siempre, nos fuimos a nuestras casas, me pasé todo el resto del día pensando en aquellos minutos sentada en esa mesa, riendo, siendo feliz por un momento, me ilusioné con todo eso, apenas pude dormir un poco, al siguiente día nos volvimos a ver en el mismo lugar, la misma sensación, el mismo sentimiento, me sentía bien estando con él, entonces tuvimos que volver a clases. Así pasaron los días, hasta que llegó el viernes, no sabía que hacer, no lo vería en dos días, era un sentimiento terrible cuando mi único foco de felicidad estaba en aquella mesa con ese chico que acababa de conocer. Entonces cuando estuvimos allí nueva vez, el seguro se dio cuenta de cómo me sentía porque me invitó a salir el domingo, seguía sin poder creer nada, estaba muy emocionada, nos despedimos y yo me fui a casa muy feliz, aunque el sábado fue un infierno, cuando llegó por fin el domingo estaba más emocionada aún, sería la primera vez que me vería con ropa casual y no escolar, busqué mi mejor vestido, los mejores zapatos, el mejor perfume, quería lucir esplendida, mi mamá bromeaba con que quizás tenía una cita, ella no estaba equivocada, así era. Fui al lugar que acordamos por teléfono, quedaba cerca de mi casa así que el no pasó a buscarme, tampoco es que quisiera que lo hiciera... Era una plaza muy frecuentada por las personas que quieren pasar un rato agradable había muchos lugares a donde ir, incluyendo un pequeño lago y un parque. Cuando llegué miré hacia los lados pero no lo vi, me senté en uno de los bancos que había allí y lo esperé unos cinco minutos, los cinco minutos mas aterradores de mi vida, hasta que él llegó, después de eso todo fue felicidad, comimos, caminamos, hablamos, nos divertimos, compramos helados, el tiempo paso volando, era tarde, pero yo alardeaba de mi mayoría de edad y de cómo podía llegar a la hora que quisiera a mi casa, fue entonces cuando el mi invito a su casa, no me negué, fuimos a su auto, que estaba aparcado cerca. Su casa estaba a una calles de la escuela donde estudiábamos, no era muy lujosa, pero tampoco desagradable, nos sentamos en un mueble yo le contaba todo sobre mí, mientras el escuchaba, por un momento pareció que quisiera callarme, no era para menos, hablaba bastante, pero se acercó tanto que me percaté de que era lo que trataba de evitar durante todo el día, pero cedí, entonces el me besó, caímos en la tentación, después el resto es historia no contable. 

*

Desperté de aquel sueño, era muy tarde, le dije que necesitaba irme a casa, así que nos vestimos y me llevó hasta mi casa, me escabullí por la puerta trasera, la adrenalina llenaba mis venas, nunca había llegado tan tarde a mi casa, logré llegar a mi cuarto sin despertar a mis padres, nunca supe si ellos se dieron cuenta de aquello.

*

Al día siguiente, aunque con ojeras, me sentía muy feliz, me levanté y fui a la escuela, todo normal, mis compañeros hablaban de que habría un nuevo profesor de historia, no le di importancia, siempre llegan nuevos profesores cuando se está acabando un año escolar. Llegó el receso, lo esperé en el mismo lugar de antes, pero él no llegó, que tonta, me dije a mi misma, el no vendría, volvió a sonar esa odiosa campana y tuve que volver a clases un poco triste, entonces él entró por esa puerta, buenos días, dijo, pensé que me buscaba a mí, hasta que completo la frase, “soy su nuevo profesor de historia”. Fue como chocar contra una pared de concreto a trescientos kilómetros por hora. Él es un profesor, de hay quizás la razón por la que no llevaba ropa escolar en ninguna de las ocasiones en que nos vimos, a pesar de parecer muy joven, ¡era un profesor! Yo no podía tener una relación con un profesor, sé muy bien que eso no está permitido, me aterré por un momento pensé que lo nuestro había acabado, al final del día me iba a casa con una cara de angustia horrible, ¿estás bien? Me preguntaste. Yo no podía hablarte sobre aquello por más que te quisiera. Me siento mal, creo que me voy a enfermar -te mentí. Tú no te enfermas, me dijiste con esa sonrisa tuya tan agradable, te despediste y yo me fui a casa, no recuerdo ni como llegué a mi cama, lo único que supe después de eso fue que tenía que cambiar mi almohada porque la había empapado de lágrimas. Por un momento un sonido invadió mis oídos, lo conocía bien, mi celular. Lo tomé lo más rápido que pude, esperaba con ansias que fueras tú para contarte todo y terminar con eso, pero no, era él, su nombre parpadeaba en la pantalla, así que lo descolgué, no me dio tiempo para decir nada, me dijo que me explicaría todo y que me esperaba en su casa para conversar. Fui allí lo mas rápido que pude, había una combinación de sentimientos desesperante, entré, la puerta estaba abierta, él me esperaba, pero no esperó para abrazarme, me dijo que me amaba, y que a pesar de su empleo como profesor no me dejaría, incluso me ofreció dejarlo, pero yo me negué, entonces me besó y volví a caer en sus brazos. Quien lo diría, así pasaron los días, uno tras otro sobreviviendo entre clases, un amor clandestino.

*

Llegaron los exámenes finales, quería material de estudio y bueno, él era mi profesor y amante, así que fui a su casa sin avisar, aunque, claro lo del material de estudio era sólo una excusa para verlo, cuando llegué la puerta estaba cerrada, quizás no está, pensé, pero su auto estaba allí, me arriesgué y fui en busca de la puerta trasera, no tenía nada que perder. Estaba abierta así que entre, lo primero que vi fue la cocina, la comida estaba puesta. Después al entrar en la sala me encuentro con esta escena de mi novio-amante abrazado con una extraña, yo no la conocía. ¡Ey! Exclame para llamar su atención, voltearon y a él lo mire con ojos de desprecio moviendo mi cabeza despacio de lado a lado haciendo el signo de negación, dejé caer una lagrima y salí corriendo. ¡Espera! Fue lo ultimo que escuché de él cuando cerré la puerta con fuerza detrás de mí.

*

No sé como volví a casa, cerré la puerta con llave y enterré mi cabeza en la almohada por segunda vez, lloré a más no poder por varios minutos, necesitaba hablar contigo, pero nadie podía saber que había tenido una relación amorosa con un profesor, sería desastroso. Un momento levanté la vista y lo vi, otra vez buscando salvarme de caer profundo, aquel bello libro de paginas en blanco que yo mantenía en mi mesita de noche desde hace varios años, por segunda vez supe que eras mi ángel y que siempre me cuidarías, lo abrí y comencé a plasmar con la tinta derramando todo lo que sentía sobre el papel y de nuevo, la paz.

 

Al final me di cuenta que yo no sabía nada sobre él y él lo sabía todo sobre mí, que tonta fui, no sé como me deje llevar. Pero ya no lo amo, ahora lo odio. -Concluyó Anna. 



Sobre MundoJz

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